Juan Díaz de Solís y

Vicente Yáñez Pinzón

Reconocen el Yucatán

A finales de junio de 1508 salen de Sevilla dos naos de 60 toneles de porte, la Isabelita bajo el mando del palermo Vicente Yánez Pinzón y la Magdalena, capitaneada por el piloto lebrijano, Juan Díaz de Solís, a quien además el rey concede el mando de la expedición - “llevad vos el dicho Juan Díaz de Solís el que hará orden  para quel otro navío vos pueda seguir”-. Les acompaña como primer piloto un hombre con gran prestigio entre los marinos de la época, el sevillano Pedro de Ledesma. Llevan la orden de buscar un paso interoceánico que permitiera a las naves españolas pasar al océano Pacífico a través del continente americano.

 

Después de pasar por Cuba reconocen las costas de Nicaragua y Honduras llegando hasta la península del Yucatán, desde donde regresan a España sin haber conseguido sus objetivos. Tras catorce meses en la mar recalan en Sanlúcar de Barrameda de Barrameda. Una vez en Sevilla Solís es encarcelado al ser acusado de haber incumplido las ordenes de la Corona. Sometido a juicio, queda libre de cargo y como indemnización se le paga 34.000 maravedíes en “recompensa del tiempo de su prisión y pleito”. Ese mismo año se le concede el cargo de más rango que piloto alguno podía alcanzar, el de Piloto Mayor de la Casa de la Contratación de Sevilla.

Juan Díaz de Solís, nació en Cuenca, hacia 1446. Participó en la conquista de Granada, y como capitán de de una de las carabelas de la segunda expedición colombina. Murió en el Río de la Plata en 1516, asesinado y devorado por los indígenas.
 
Vicente Yáñez Pinzón, nace entre los años 1461-1462 en la villa de Palos de la Frontera. .Como capitán de la carabela  Niña,acompaña a Colón en el descubrimiento de América, llevando el mando de la carabela Niña. Fallece en el barrio de Triana de Sevilla en septiembre de 1590.
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Expedición de 1508 de Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón.

Con la primera navegación de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, se inicia lo que bien se podría denominar la gran diáspora de los marinos onubenses hacia más allá de las aguas atlánticas. El 51 % de los hombres que acompañan al descubridor ejercían su quehacer diario en aguas del litoral de Huelva, porcentaje que se mantiene siempre muy alto en las sucesivas expediciones que mandan nuestros reyes a descubrir nuevas tierras que incorporar a su corona.

 

Vamos a ver estos porcentajes en algunos años del largo e intenso siglo XVI:

  • En la armada de Magallanes (1519-1522) embarcan  37 onubenses,  es decir un 16 % de los  tripulantes. Ninguna otra provincia alcanza tan alto porcentaje.

  • El año 1545, un 19 % de los hombres de la mar que tripulan naves a América son onubenses.

  • El año 1583, este porcentaje se eleva al 30 %.

  • El 1589, los hombres de Huelva ocupan el 11,5 % del total de marinos españoles trasatlánticos.

  • El 1595, son el 13 %.

 

No todos ellos eran marineros de cubierta. Son muchos los que ejercieron cargos de responsabilidad en los barcos de ultramar: un nutrido grupo de ellos fueron capitanes, pilotos, maestres, contramaestres, y entre estos elegidos, hombres como los hermanos Pinzón, Pedro de Lepe, Juan Rodríguez Bermejo, Pero Alonso Niño, Diego de Lepe, Vélez de Mendoza, Diego Méndez, Pedro de Ledesma, Juan Bermúdez, Antón de Alaminos, Francisco de Torres, Juan Rodríguez Mafra, Andrés Niño, Diego García, Bartolomé Ruiz, Juan Ladrillero, Lope Martín, Esteban Rodríguez, Ignacio de Arteaga, protagonizaron buena parte de las páginas más gloriosas escritas en la Historia de la navegación.

 

A ellos les debemos descubrimientos geográficos de la magnitud de una isla del archipiélago de las Azores; buena parte del litoral venezolano, brasileño, centro americano, islas antillanas, las Bermudas, Península de Florida; tierras argentinas, chilenas, peruanas, ecuatorianas, colombianas, californianas; fueron parte de los primeros en explorar los intrincados y peligrosos canales patagónicos; reconocen las gélidas aguas que bañan Alaska y las Aleutianas; uno de sus pilotos cruza por primera vez en la historia de la humanidad el océano Pacífico en ambas direcciones; un numeroso grupo de islas de éste inacabable océano son descubiertas para Europa por onubenses; en el Indico hallan las islas Chagos...

 

Y toda esta ingente labor descubridora, todo este enorme protagonismo onubense en la historiografía universal, todo lo que significó para España y para Europa los conocimientos náuticos de los marinos y carpinteros de ribera de nuestro litoral, está sumido en el más profundo de los olvidos; nadie, e incluso nos atreveríamos a decir que absolutamente nadie, salvo lógicamente con sus excepciones, sabe nada de lo que Huelva y su provincia aportó a la era de los grandes descubrimientos marítimos.

 

Muchas, muchísimas veces hemos preguntado a hombres y mujeres de todas las capas sociales y culturales onubenses, andaluces, del resto de España, e incluso de fuera de nuestras fronteras -la dirección de la travesía, durante tres años, de las réplicas de las Naves del Descubrimiento por aguas europeas y americanas nos facilitó está posibilidad- sobre si conocían los nombres de algunos de los descubridores onubenses, pues bien, en la inmensa mayoría de los casos ese desconocimiento era total, como máximo y en contadas ocasiones lo único que alcanzaban a conocer era el apellido Pinzón.

 

Qué contraste tan fuerte con lo que otros pueblos hacen para divulgar su pasado histórico: Portugal está plagado de recuerdos y de publicaciones de sus marinos; El País Vasco es incansable a la hora de estudiar y dar a conocer su historia marítima; Galicia, Cataluña, el Levante español airean su cultura marinera; Sevilla presume de haber protagonizado la primera vuelta al mundo; Bayona de haber recibido a la carabela Pinta; Cádiz prima los estudios sobre sus hombres de la mar; El Puerto de Santa María organiza una magna exposición y numerosas actividades para realzar la memoria de un vecino suyo, Juan de la Cosa; y Huelva, se olvida de ellos, para centrarse únicamente en la figura de Cristóbal Colón, teniendo la más rica con mucho de la historia marítima descubridora española, ningún pueblo podrá jamás presumir de sus navegantes con la fuerza que lo podrían hacer los onubenses. Los pequeños pueblos que se levantan en el litoral onubense pueden presumir de su nómina de descubridores, no hemos encontrado en Europa otra que la iguale. La gente de Huelva, Palos, Moguer, Ayamonte, El Terrón, Lepe y tantos pueblos más de nuestra provincia, podrán descubrir a sus descubridores, y por ello se sentirán orgullosos de sus antepasados.

 

Para hacernos una idea de la capacidad operativa de estos puertos, derivada del elevado número de barcos y marinos con que contaban y de su destreza en los hechos de la guerra marítima, veamos los barcos y los hombres que ponen a disposición de la Corona el año 1505, cuando el rey don Fernando manda armar una flota para vencer por mar al puerto de Mazalquivir, refugio de corsarios berberiscos que no cesan de fustigar las costas del Mediterráneo español. Estos son:

  • 5 carabelas y 45 hombres de mar la villa de Moguer.

  • 2 carabelas y 19 hombres de mar de Gibraleón.

  • 4 carabelas y  53 hombres de mar de Lepe.

11 naves y 117 hombres suministrados por tres pequeñas poblaciones que no alcanzaban en ninguno de los casos los 800 vecinos.

© 2020 Última actualización: 26-mar-2020

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