Rodrigo de Bastidas

Un trianero, el más joven de los descubridores.

Bastidas, a la temprana edad de 23 años recibe el mando de una expedición armada para descubrir: “Para lo cual fazemos nuestro capitán de los dichos navíos e gente que en ellos fueren a vos el dicho Rodrigo de Bastidas”. Pasará a la historia como el hombre más joven que ha capitaneado una flota de descubrimiento.

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En el siglo XV no existían pinturas que protegieran las maderas de las naos de la intemperie y del agua del mar. Entonces, los barcos se protegían recubriéndolos con una gruesa capa de betún, que se fabricaba mezclando por cada cien libras de pez (goma líquida extraída del pino) veinte de azufre. A esta mezcla, una vez fundida, se le añadía cinco libras de cebo. Tan primitiva protección no evitaba que un año en las aguas del Caribe fuera suficiente para dejar a las naves con sus maderas del fondo inutilizables por la acción de los xilófagos, lo que provocaba su pérdida.

 

La Corona española ansiaba ampliar sus conocimientos sobre las tierras descubiertas por Colón en sus tres primeros viajes a la Indias (1492, 1493 y 1498) y por las expediciones, todas ellas iniciadas el año 1499, de Alonso de Ojeda (Burgos) y de los andaluces Cristóbal Guerra (Sevilla), Peralonso Niño (Moguer), Vicente Yáñez Pinzón (Palos de la Frontera) y Diego de Lepe (Palos de la Frontera).

Sobre el año 1477 nace en el sevillano barrio de
Triana en el seno de una familia acomodada.
Muere en Santo Domingo en
1527. Sus restos reposan en la catedral de esta ciudad. 
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Ruta de Rodrigo de Bastidas en el año 1501.

El 4 de junio de 1500 este trianero recibe la licencia real que le autoriza para salir al mando de dos carabelas. Con ellas, sobre el mes de septiembre de 1501 parte de Cádiz, llevando junto a él al ya veterano cartógrafo y piloto Juan de la Cosa, y al también piloto el palermo Juan Rodríguez, hombre con una gran experiencia en este tipo de expediciones, al haber participado en el tercer viaje de Colón y en la expedición de Diego de Lepe a Brasil. Hace escala en La Gomera, para tomar, antes de iniciar el salto del Atlántico, carne, agua, leña, quesos y “otros refrescos”. La primera tierra americana que ve es una isla de las Pequeñas Antillas a la que denomina “Verde”, alguna de las situadas entre Martinica y Trinidad. A continuación pasa al norte de isla Margarita, para después reconocer toda la costa venezolana, colombiana y panameña hasta la punta de San Blas.
 

Aquellos barcos de madera, mal protegidos contra los parásitos de la mar, cuando navegaban por aguas tropicales estaban gravemente amenazados por un xilófago conocido por la gente de la mar como “broma”, que penetra en el interior de la madera de la zona del casco sumergida, debilitándola hasta tal punto que provoca grandes vías de agua, que en muchos casos llevaban a hundir las naves. Y esto fue lo que le sucedió a nuestro personaje. Tanta agua hacían sus barcos, que se vio obligado a dirigirse a puerto amigo, Santo Domingo, pero como sus bombas de achique eran incapaces de sacar tanta agua como entraba en sus bodegas, no llega a culminar su viaje: las dos carabelas se van al fondo cuando se encontraban ya muy cerca de La Española. Desde el extremo occidental de esta isla, los náufragos tienen que atravesar a pié los 500 kilómetros de jungla cuajada de insectos, mosquitos y alimañas, que les separa de Santo Domingo.

En septiembre de 1502 regresa Bastidas, junto a Juan de la Cosa, a Sevilla, cargado del oro y las perlas que ambos habían logrado salvar del naufragio, cerrando su expedición de manera brillante, ya que además de sus ricos caudales, pasarán a la historia como los descubridores de buena parte del litoral colombiano y panameño. Una vez en España, es procesado en Alcalá la Real al estar acusado por el gobernador de La Española, Francisco de Bobadilla, quien previamente lo había encarcelado en Santo Domingo, de fraude a la Corona, El tribunal que lo enjuicia lo declara inocente y le reconoce los méritos de sus aventuras por el Nuevo Mundo.

 

Por ello, el Rey premia su actuación concediéndole una pensión anual vitalicia de 50.000 maravedís, toda una pequeña fortuna en su época. Pero él no era hombre de vida cómoda, por lo que el 14 de febrero de 1504 después de firmar otra capitulación para descubrir, sale del puerto de Sevilla a bordo de la nave “Cansina”, para llegar a Santo Domingo a principios del verano de ese mismo año. Sabemos de él que el 1524 funda la ciudad colombiana de Santa Marta, en donde reside los dos años que le llevan en dejar a sus vecinos bien asentados, para finalmente trasladar su hogar a Santo Domingo hasta el fin de sus días. 

© 2020 Última actualización: 26-mar-2020

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