Juan Rodríguez Bermejo

Vido la tierra primero un marinero que se llamaba Rodrigo de Triana

“Que del navío del dicho Martín Alonso un marinero que se dezía Juan Bermejo vido la tierra de Guanananí primero que otra persona”. (Francisco López de Gómara. Historia General de las Indias).

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No debe de llamar la atención que nuestro personaje de hoy naciera en tierras serranas tan alejadas de la mar. Entre los marinos andaluces que participaron de manera destacada en buena parte de los descubrimientos geográficos llevados a cabo entre los siglos XV al XVIII, hubo hombres que vinieron al mundo en Aracena, Beas, Baena, Bonares, Córdoba, Ecija, Fregenal, Guadalcanal, Jaén… Estos hijos de humildes campesinos que pasaron una infancia llena de necesidades, se lanzaron a la aventura, incluso en un medio tan hostil para ellos como era la mar, atraídos por las noticias que les llegaban acerca de los hallazgos de nuevas tierras que prometían riquezas sin límites.

 

¡Tierra!, el más universal de los gritos que marino alguno haya emitido, sonó a gloria a bordo de la carabela Pinta en la madrugada del 12 de octubre de 1492. El gozoso anuncio de que ante la proa de este ligero navío se vislumbraba una isla, cambió la historia de la humanidad, un Nuevo Mundo se abría para la cultural occidental. Nos dicen los cronistas de Indias Bartolomé de las Casas (1474-1566), Fernández de Oviedo (1478-1557), Hernando Colón (1488-1539) y Antonio de Herrera (1549-1625), que el autor de esta jubilosa exclamación fue un marinero llamado Rodrigo de Triana.

Nacido en el pueblo onubense de Arroyomolinos de León. Marinero en el viaje del Descubrimiento de América, es nombrado oficial de la Casa de la Contratación de Sevilla en 1521. Fallece en aguas del océano Pacífico el 30 de julio de 1536.
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Ruta de Martín Alonso Pinzón

 

¿Y quién fue realmente este afortunado tripulante de la Pinta?, Este interrogante ha sido ampliamente debatido entre los historiadores: unos consideran que era un llano hombre de mar nacido en tierras de Sevilla y avecindado en el barrio de Triana; otros opinan que era lepero; y por último, somos muchos los que creemos, siguiendo la teoría del profesor Antonio Muro Orejón, que su cuna estuvo en el pueblo de Arroyomolinos de León.

 

Todos los marineros que participaron en la primera armada de Colón y que fueron llamados a declarar en las probanzas de los Pleitos Colombinos, son unánimes en llamar al descubridor Juan Rodríguez Bermejo: “Un marinero que se dezía Juan Rodríguez Bermejo, vezino de Molinos, de tierra de Sevilla… dio un trueno: ¡Tierra, tierra!"; “vido la tierra un Juan Bermejo de Sevilla”; “un marinero que se dezía Juan Bermejo vido la tierra de Guanananí primero que otra persona”. Es muy significativo que ninguno de sus compañeros de aventura lo llame Rodrigo de Triana, y que reciba tal nombre solamente de cronistas que no tomaron parte en la expedición. Por estas declaraciones sabemos también que era “vezino de Molinos de tierra de Sevilla”. La tierra de Molinos corresponde con el hoy día serrano pueblo de Arroyomolinos de León, de la provincia de Huelva, pero que en las fechas que tratamos dependía del reino de Sevilla. Que los cronistas lo apellidaran “Triana” bien pudo deberse a que cuando redactaron sus obras nuestro personaje hubiera sentado sus reales en este popular barrio.

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El estuario de los ríos Tinto y Odiel, cuna de los hombres de mar que inician los descubrimientos marítimos españoles. Pedro Texeira. Atlas del Rey Planeta, 1634.

 

Si la historia no le ha hecho ningún favor a Rodríguez Bermejo al omitir su nombre, tampoco fue el receptor de los 10.000 maravedís que los Reyes de España prometieron entregar al primer hombre que viera tierras indianas. Cristóbal Colón se autodeclaró autor de este hecho histórico y en consecuencia él recibió tal merced. El egocentrismo del Almirante no le permitía ceder ni la más mínima parcela de la gloria del Descubrimiento a un tripulante de su armada.

 

Sabemos de Juan Rodríguez Bermejo que en agosto de 1521 fue nombrado Oficial de la Casa de la Contratación de Sevilla, empleo retribuido con un sueldo anual de 30.000 maravedíes. Debió de ser hombre de alto nivel cuando es designado para ocupar cargo de tanto crédito pero, como tantos otros marinos contemporáneos suyos, asentarse en tierra firme no iba con su carácter.

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Travesías de Juan Rodríguez Bermejo: descubrimiento de América y expedición de Loaysa al Maluco.

Pronto lo vemos enrolado en otra expedición, la que al mando de Loaísa sale el 24 de julio de 1525 del puerto de La Coruña rumbo a las islas de las Molucas. Esta vez fue ocupando un puesto de muy alta responsabilidad, el de Piloto Mayor de la armada. La flota sufrió todo tipo de avatares: solo una de las 7 naves que la conformaban consiguió alcanzar tierras moluquenses, mientras que el resto se perdieron en la mar o bien llegaron a otras tierras. Nuestro personaje fue uno de los muchos que fallecieron víctima de algunos de los males que en estas épocas asolaban las naves en las largas travesías: “Pasado el estrecho (de Magallanes), obra de 200 leguas… murió el piloto Rodrigo Bermejo… (y con él otro ilustre marino) e Sebastián Elcano”.

© 2020 Última actualización: 26-mar-2020

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