Alonso de Ojeda

Reconoce el litoral venezolano y colombiano

Muy capaz para mundanos negocios, señaladamente para congregar gente de guerra para armadas por la mar. Pequeño de cuerpo, pero muy bien proporcionado, la cara hermosa y los ojos muy grandes. De los más sueltos hombres en correr y hacer vueltas en todas las otras cosas de fuerza (Bartolomé de  las Casas).

Las primeras expediciones en las que tomaron parte tanto Ojeda, como Américo Vespucio y Juan de Cosa (1499-1500) se conocen con el nombre de “Los Viajes Andaluces”, y en otros casos  como “Los Viajes Menores”. Y no fueron tan menores, pues los hombres de mar andaluces, y concretamente los nacidos, o avecindados, en pueblos onubenses –Palos, Moguer, Ayamonte, Huelva, la Redondela, Lepe– y El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Jerez, fueron los que le dieron a conocer a la Corona Española nuevas tierras en el Nuevo Mundo. El descubrimiento del noroeste de Brasil, y muy buena parte de Venezuela, Colombia, las islas del Caribe, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Jamaica, Cuba, Las Bahamas, Florida, se le debe a esto audaces y experimentados marinos nacidos, o criados y avecindados en la costa suratlántica andaluza.

 

Cuando participa en la segunda expedición de Colón, Ojeda fue enviado por el Almirante a explorar Cibaoa, en la Española, en donde halló oro. Llevó a cabo el reconocimiento de la isla Guadalupe, y en La Española su zona montañosa. Tuvo que hacerle frente a los ataques del cacique Caonabó, lo derrotó y lo acabo haciendo prisionero. 

Nacido en Cuenca, hacia 1446. Participó en la conquista de Granada, y como capitán de una de las carabelas de la segunda expedición colombina. Murió empobrecido en la isla de la Española, en 1515, estando retirado en un convento franciscano.
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Primera expedición de Alonso de Ojeda, en el año 1499.

Primera expedición.

Al poco tiempo de regresar a España, recibe el encargo de ir a explorar las costas venezolanas situadas al sur de los 10º norte. El 18 de mayo de1449, Ojeda se hace a la mar desde el Puerto de Santa María, el 18 de mayo de1449. Dos ilustres y aventajados marinos le acompañaban, Américo Vespucio,  el gran cartógrafo y piloto Juan de la Cosa, y un futuro destacado conquistador, Francisco Pizarro.

 

A los 25 días de haber salido de Canarias, llegan a la altura del cabo Orange, de latitud 3º 55´ N, la punta  de tierra más meridional brasileña. Desde este punto, navega hacia al ONO, hasta llegar, al Delta del Orinoco. Después de  reconocerlo,  continúan lamiendo el perfil de la costa., hasta recalar en el golfo de Paria, dejando por estribor la isla Trinidad. Una vez en esta ensenada Ojeda baja tierra para contactar con un grupo de indígenas del lugar, que los observan desde la playa.  Estos primeros contacto que  fueron amistosos, los aprovechan los españoles  para pedirles información  a los nativos de las tierras que les esperaban de continuar con la misma  proa. Pasada esta corta estancia, se hacen de nuevo a la mar. Dejan por la popa las Bocas del Dragón, para pone rumbo al  O, ya navegan por el Caribe. Se detienen para reconocer la isla Margarita, luego continúan navegando hasta llegar a las cercanías del actual Puerto Cabello, en donde  pretende desembarcar pero sus naturales se lo impiden empleando la fuerza.  Siguen con la proa al NNO, doblan la península de  Paraguaná, y se adentran en el golfo de Venezuela, y a continuación en el golfo de Maracaibo, en donde los nativos los rodean con sus canoas amistosamente, pero esta amistad era una farsa, pues sin previo aviso les atacan. Para librarse de ellos, Ojeda manda a su gente disparar sus  lombardas contra aquella multitud causando algunas víctimas. Salen de nuevo a la mar abierta, bojean la península de Guajira, para acabar fondeando en el cabo de la Vela.

 

Aquí deciden dejar de reconocer la costa, una de las carabelas la tenían en muy mal estado, por lo que ponen la proa al N, y al arribar a La Española, surgen en la bahía Jacmel de Haití. En este lugar abandonan el barco que estaba en mal estado, reemprende la marcha, ya con destino a España, pero a pesar de la orden real, previamente hacen escala en las Bahamas para recoger esclavos. una vez metidos a bordo a estos forzados, reinician su travesía hacia puerto español. 4 de junio de 1500 este trianero recibe la licencia real que le autoriza para salir al mando de dos carabelas. Con ellas, sobre el mes de septiembre de 1501 parte de Cádiz, llevando junto a él al ya veterano cartógrafo y piloto Juan de la Cosa, y al también piloto el palermo Juan Rodríguez, hombre con una gran experiencia en este tipo de expediciones, al haber participado en el tercer viaje de Colón y en la expedición de Diego de Lepe a Brasil. Hace escala en La Gomera, para tomar, antes de iniciar el salto del Atlántico, carne, agua, leña, quesos y “otros refrescos”. La primera tierra americana que ve es una isla de las Pequeñas Antillas a la que denomina “Verde”, alguna de las situadas entre Martinica y Trinidad. A continuación pasa al norte de isla Margarita, para después reconocer toda la costa venezolana, colombiana y panameña hasta la punta de San Blas.

Segunda expedición.

En 1501, los reyes autorizan  a Ojeda, a iniciar una segunda expedición, a la zona por él reconocida en su primer viaje. Con la ayuda de comerciantes españoles, logra reunir cuatro naves: la Santa  María de la Antigua que iba al mando de unos de los financiadores, García de Ocampo; La Santa María de Granada, capitaneada por el segundo patrocinador, Juan Vergara; la Magdalena que llevaba como capitán a un sobrino de Ojeda, Pedro de Alonso; y la Santa Ana dirigida por Hernando de Guevara. La flota sale de  Cádiz en enero de 1502. Desde este puerto se dirige  a Santiago, archipiélago de Cabo Verde, para tomar provisiones, pero el embarque de los alimentos tuvo que ser suspendidos bruscamente, lo portugueses allí asentados mostraron una cierta hostilidad hacia los españoles, por lo que se vieron obligados a hacerse a la mar sin  llenar sus bodegas. El 10 de marzo, Ojeda recala en el gofo de Paria. Después de disfrutar de un breve descanso reemprenden su travesía. Ponen las al O, más cuando estaban en las cercanías de la isla Margarita, el bergantín la Magdalena, choca contra unas restingas, y a consecuencia de ello el barco se va a pique. Las tres naves restantes continúan lamiendo la costa venezolana. Al llegar a la altura de la península de Paraguaná, deciden dejar caer sus anclas al sur de ella, en unas aguas muy protegidas del viento dominante, Coro, en donde pretende  negociar con los indígenas, más no lo consiguieron, estos hombres no fueron receptivos con los españoles. Obligado a tomar a alimentos, allí donde los hubiera, Ojeda no tiene  más remedio, que enviar a una de sus naos, la Granada, a Jamaica. Más su capitán Juan de Vergara, descontento con el mal uso que Ojeda le está dando al dinero por el invertido, junto a su socio García de Ocampo, deciden apresar a su patrocinado y capitán de la expedición. Le acusan de quedarse con buen parte del oro conseguido  por la armada en tierras colombianas. Una vez en Santo Domingo, Ojeda fue juzgado y declarado inocente.  por lo que le permiten regresar a España poco tiempo de regresar a España, recibe el encargo de ir a explorar las costas venezolanas situadas al sur de los 10º norte. El 18 de mayo de1449, Ojeda se hace a la mar desde el Puerto de Santa María, el 18 de mayo de1449. Dos ilustres y aventajados marinos le acompañaban, Américo Vespucio,  el gran cartógrafo y piloto Juan de la Cosa, y un futuro destacado conquistador, Francisco Pizarro.

 

A los 25 días de haber salido de Canarias, llegan a la altura del cabo Orange, de latitud 3º 55´ N, la punta  de tierra más meridional brasileña. Desde este punto, navega hacia al ONO, hasta llegar, al Delta del Orinoco. Después de  reconocerlo,  continúan lamiendo el perfil de la costa., hasta recalar en el golfo de Paria, dejando por estribor la isla Trinidad. Una vez en esta ensenada Ojeda baja tierra para contactar con un grupo de indígenas del lugar, que los observan desde la playa.  Estos primeros contacto que  fueron amistosos, los aprovechan los españoles  para pedirles información  a los nativos de las tierras que les esperaban de continuar con la misma  proa. Pasada esta corta estancia, se hacen de nuevo a la mar. Dejan por la popa las Bocas del Dragón, para pone rumbo al  O, ya navegan por el Caribe. Se detienen para reconocer la isla Margarita, luego continúan navegando hasta llegar a las cercanías del actual Puerto Cabello, en donde  pretende desembarcar pero sus naturales se lo impiden empleando la fuerza.  Siguen con la proa al NNO, doblan la península de  Paraguaná, y se adentran en el golfo de Venezuela, y a continuación en el golfo de Maracaibo, en donde los nativos los rodean con sus canoas amistosamente, pero esta amistad era una farsa, pues sin previo aviso les atacan. Para librarse de ellos, Ojeda manda a su gente disparar sus  lombardas contra aquella multitud causando algunas víctimas. Salen de nuevo a la mar abierta, bojean la península de Guajira, para acabar fondeando en el cabo de la Vela.

 

Aquí deciden dejar de reconocer la costa, una de las carabelas la tenían en muy mal estado, por lo que ponen la proa al N, y al arribar a La Española, surgen en la bahía Jacmel de Haití. En este lugar abandonan el barco que estaba en mal estado, reemprende la marcha, ya con destino a España, pero a pesar de la orden real, previamente hacen escala en las Bahamas para recoger esclavos. una vez metidos a bordo a estos forzados, reinician su travesía hacia puerto español. 4 de junio de 1500 este trianero recibe la licencia real que le autoriza para salir al mando de dos carabelas. Con ellas, sobre el mes de septiembre de 1501 parte de Cádiz, llevando junto a él al ya veterano cartógrafo y piloto Juan de la Cosa, y al también piloto el palermo Juan Rodríguez, hombre con una gran experiencia en este tipo de expediciones, al haber participado en el tercer viaje de Colón y en la expedición de Diego de Lepe a Brasil. Hace escala en La Gomera, para tomar, antes de iniciar el salto del Atlántico, carne, agua, leña, quesos y “otros refrescos”. La primera tierra americana que ve es una isla de las Pequeñas Antillas a la que denomina “Verde”, alguna de las situadas entre Martinica y Trinidad. A continuación pasa al norte de isla Margarita, para después reconocer toda la costa venezolana, colombiana y panameña hasta la punta de San Blas.

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Segunda y tercera expediciones de Alonso de Ojeda, en los años 1502 y 1509.

Tercera expedición.

Años más tarde, a Ojeda lo vemos de nuevo en la Española, para volver a salir a descubrir y colonizar. En noviembre de 1509, parte  de Santo Domingo, para poner proa al  SO. Al pasar por el través de la actual Cartagena de Indias, contacta con los indígenas, pero sin éxito, y lo que aún es peor, tiene que defenderse de ellos en lucha armada. Ojeda los derrota, pero decidido a acabar con estos nativos tan aguerridos, les persigue sin darles tregua, más cuando los tenía a su alcance, fueron sorprendidos por cientos de hombres, que con flechas envenenadas, mataron a varias decenas de castellanos. Entre los fallecidos se encontraba el  gran marino y  destacado cartógrafo cántabro, Juan de la Cosa.  Ojeda no se achica, todo lo contrario, quiere vengarse de  tal afrenta,  para ello se alía  con Diego de Nicuesa, y ambos atacan sin piedad a aquellos nativos que tanta desolación habían provocado, los vencen, y acaban tomándole gran cantidad de oro.

El 10 de febrero de 1510, En la península Guajira, Ojeda levanta el primer asentamiento español en tierra firme del continente americano, al que le da el nombre de “San Sebastián”. Aún estando aquí protegidos por una muralla de troncos de madera, los indígenas no dejan de acosarlos, y de nuevo sus envenenadas flechas van eliminando a españoles. Ojeda es uno de los que cae herido, pero sus hombres con dos planchas de hierro al rojo vivo, consiguen cauterizar sus heridas. En mayo de este mismo año, Ojeda regresa, muy maltrecho, a Santo Domingo, donde fallece, empobrecido, en 1515.

© 2020 Última actualización: 26-mar-2020

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